Archivos de la categoría ‘Museos’

Belief in the age of disbelief

21 Septiembre, 2009

Estaba el otro día ojeando una revista cultural, de ésas que vienen con algunos periódicos. La verdad es que no les preso demasiada antención, tanto, que sólo me dedico a mirar las fotos. Pero esta vez, aunque pasaba las páginas con rapidez, me detuve en la reproducción de un grabado. Simplemente me pareció genial. Se trataba de una de las láminas de Cyprien Gaillard que se exponen en el MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León). El grabado es el de un paisaje bucólico, como los que pudieron hacer, a principios del SXIX, los viajeros románticos ingleses, alemanes o franceses por los campos españoles (si puedes, léete el libro “Cosas de España” de Richard Ford que describe sus experiencias en España en 1830: hemos cambiado algo, pero el ajo lo seguimos usando como arma biológica para cualquier guiri y, si no, que se lo pergunten a Victoria Beckham, para quien “España huele a ajo”). Pero, aquí viene lo original, en mitad de ese paisaje idílico afloran enormes bloques de edificios -dignos de la costa mediterránea- que, curiosamente, a pesar de ser horrendos en realidad, en el grabado no desentonan y se muestran como si fueran templos.

chemins

paysage

Demócrito ríe, Heráclito llora

23 Septiembre, 2008

Hace más o menos un año, al visitar el Prado, me quedé con la copla de que en el siglo XVII les daba por representar juntitos y de la mano a Demócrito y a Heráclito. Me extrañó el por qué no los retrataban por separado pero, más me extrañó, que mientras uno reía, el otro lloraba. Un poco después supe que si lo hacían así era para mostrar dos maneras de afrontar las cosas. Mientras unos son optimistas otros son pesimistas. Pues puede que haya algo de razón en ello. Hay un montón de pesimistas y otro montón de optimistas e, incluso, a veces la cosa va por rachas: o se ve todo gris o todo blanco. Ya ves, qué tontos que su semos.

De todas formas, se quedaban cortos los antiguos al ser tan radicales… Así, a los dos cuadros de Rubens que están colgados en el Prado les falta algo: en ellos debería haber salido un tipo inexpresivo… o, mejor aún, diez filósofos, uno detrás de otros, más secos ya que la mojama, y con un gradiente de gestos en sus caras…

 ¿Cuál te gusta más? ¿éste?

o éste otro:

Yo prefiero el segundo. Es más contundente, directo, y, además, lo puedes colgar en el salón de la casa…

Oyendo Smell like ten spirits de Nirvana.

El Museo del Prado

17 Enero, 2008

Ya era hora. El sábado pasado me fui a dar un paseo y terminé visitando El Prado. Lo vi todo y, después de más de cuatro horas dando tumbos, ¡qué dolor de espalda! Lo que más me gustó fue Velázquez y la pintura Negra de Goya.

En cuanto a la ampliación del museo, el cubo de Moneo, está bien. Han hecho algo similar a lo que hay en el Louvre: Un corredor subterraneo que distribuye el museo y unas cuantas salas nuevas.

Ya te comentado que lo que más me gusto fue Velázquez. De sus obras, la que más me impactó fue “La fragua de Vulcano”. Según la Wikipedia -y por lo que pillé cuando una guía se lo estaba explicando a un grupo que había por allí- trata de una aparición que hace el Dios Apolo en la herrería de Vulcano para contarle que su mujer, Venus, le está engañando con Marte (vamos, haciendo un símil: pintura amarilla). Precisamente, como buen tipo que no se entera de nada, Vulcano le estaba haciendo en ese preciso instante una armadura a Marte.

Todas las expresiones son un poema. Vulcano, sorprendido, a punto de soltar un “pero… ¿qué me estás contando?” En cuanto a los otros herreros, uno está pensando un “la hemos liado”; otro, con la boca abierta -para mí es la mejor expresión de todas-, como si a él también le hubieran engañado (¿quién sabe?), pensando un “no puede ser”; el que está inclinado con las tijeras, mientras mira a Vulcano, parece que está aguardando para ver por dónde va a salir el otro (o espectante para ver si se queda sin trabajo o no); por último, el tipo del fondo parece que está metiendo la oreja para ver si cotillea algo.

La fragua de Vulcano

Escuchando Black Hole Sun de Soundgarden.

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía II

17 Diciembre, 2007

Voy a ser breve porque estoy cansado y no tengo muchas ganas de escribir. El pasado domingo visité la última planta del Reina Sofía porque el otro día no la terminé ver. Lo que más me gusto fue Antinio López y las esculturas de hierro de Chillida. El resto no me atrajo demasiado y si te he visto no me acuerdo.

Escuchando Not Enough Love de Kosheen.

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

28 Noviembre, 2007

Ya que estaba en racha, aproveché la mañana del domingo para visitarlo. Si te he dicho en el otro post que el Thyssen estaba muy bien, éste es bastante mejor. Empezando por lo que ha hecho Jean Nouvel en la parte de la ampliación del museo: espectacular.

En cuanto a las exposiciones, primero visité una exposición temporal de pintura que no me gustó. Pero la cosa cambió. Cuando terminé de ver la primera, me pasé a ver “Jano: La doble cara de la fotografía”, hecha a partir de los fondos de la colección del Museo. Quizás sea porque cada vez me seduce más la fotografía, pero esta exposición me encantó, aunque no te fíes de mi opinión puesto que soy un inculto. 
 

Desiree Dolron

Cuando terminé me pasé a la segunda planta dedicada a las exposiciones permanentes. Muy interesante: Antonio López, Juan Gris, Miró, Dalí, Zuloaga…. y, como no, Picasso, mucho Picasso. Además, fue la primera vez que vi el Guernica y muchos de los bocetos y estudios que hizo Pablo para pintar este cuadro. También, me encontré con algunas esculturas muy llamatavias –no recuerdo del autor- Algunas eran bustos hechos con láminas de metal paralelas entre sí, cuando girabas alrededor, podías ver diferentes perspectivas que conservaban siempre la forma de la cara.

Guernica

Por último, subía a la cuarta planta, pero casi al comenzar me echaron porque estaban cerrando el Museo. Una pena, pero es una buena excusa para volver. Esta planta está dedicada al arte moderno actual. Aunque suene a tópico, me pierdo, hay muchas cosas que no entiendo…. Había obras a las que sí les veía cierto sentido, un arte, un esfuerzo o una gracia, pero otras…. En fin, ¿qué es qué? y ¿dónde nace el arte?

Toda una sorpresa y, lo dicho, tengo que volver.
 
Escuchando Miss Misery de Elliot Smith.

Museo Thyssen Bornemisza

28 Noviembre, 2007

Cuando terminé de ver el Museo Naval me fui para el Thyssen Bornemisza que está al lado. Como ves, no tiene casi nada en común con el otro. Visité sólo la exposición permanente porque tenía el costillar como si hubiera cargado diez sacos de arena, y el cuerpo no me pedía pasar mucho más tiempo de pie. Lo que más me gustó fue la pintura flamenca, la italiana y la española. Terminé a las tres y media, con más hambre que una espuerta de gatillos, pero mereció la pena.

Giovanna Tornabuoni

Escuchando Are you Gonna Be my Girl de Jet (la del cuadro mejor que no, que ya estará un poco pocha).

Museo Naval

28 Noviembre, 2007

Como durante el fin de semana me quedé en Madrid, aproveché ese tiempo para visitar varios museos. El Museo Naval fue el primero. A decir verdad iba con la intención de ver El Prado pero, al encontrarme con una cola interminable, me desanimé –tendré que probar entre semana-. De camino al Prado me di cuenta que había aparcado junto al Museo Naval y por eso, tras mi desánimo, me dirigí para allá. Está bien, me gustó bastante por las maquetas y piezas históricas que tiene. El grueso de la exposición se correspondía a los siglos XVI, XVII y XVIII lo cual no es extrañar porque durante esos siglos los españoles dominamos los mares. Por eso, te hartas de ver maquetas de navíos de madera, maquetas de cómo estaban construidos, banderas, armas, cuadrantes, sextantes, y hasta la primera Carta Universal que incluía América –de Juan de la Cosa-… Allí había un señor explicando los diferentes objetos a un grupo de visitantes y, aunque suelo preferir ir a mi bola, he de reconocer que de vez en cuando metía la oreja porque era una delicia oírle.

 Carta Universal de Juan de la Cosa

Y como nunca sabes cuándo vas a concatenar una historia con otra, o un recuerdo con una imagen, apostaría que en una pared de la Taberna del Irlandés de Granada  hay colgada una reproducción de la Carta que te he contado (no tenía ni idea qué era ni de dónde la habían sacado). La Taberna es un garito que frecuentaba bastante durante mis años universitarios en donde eché muy buenos momentos ¿Cuántos litros de Paulaner, Spaten y otras buenas cervezas me habré bebido allí? En fin, ésa es otra historia que no viene a cuento.

Escuchando Los Restos del Naufragio de Bunbury.