Archivos de la categoría ‘Fotos’

Las Páginas Amarillas de ayer y hoy

10 Diciembre, 2009

Ayer me encontré en la puerta de mi casa las Páginas Amarillas y Blancas de 2010. Sucede que, cuando iba a tirar las viejas al cubo del papel, me dije: “niño, me apuesto lo que quieras a que se nota la crisis”.  Ya ves la gilipollez, pero este tipo de comparaciones entre lo de hoy con lo de ayer, y lo de mañana con lo de hoy, me entra en vena de vez en cuando. Para ver los efectos de la crisis, lo que hice fue lo que haría todo hijo de vecino: comparé el número de hojas. El resultado es que se han perdido un montón de empresas, o sea, que me temo que la bajada páginas se debe a las empresas que han cerrado y a las que están recortando costes. Lo peor de todo eso es el paro consecuente y todo lo que eso implica. Un desastre horrible.


Los números son: si en el 2009 el número de páginas era de 512 y 442 para las Páginas Amarillas y Blancas, respectivamente; ahora, en el 2010 son de 449 y 400, respectivamente.

Lo de las Páginas Blancas creo que engaña un poco. No creo que se deba a que la gente se haya dado de baja del teléfono. En cambio, sí creo que se deba más a la pérdida de anunciantes. Te explico mi por qué: Al final de las Páginas Blancas hay una tabla de anunciantes. Comparando ésta con la del año anterior, se han perdido el 16% de anunciantes y, precisamente, si suponemos que  para este año las empresas dedican en proporción el mismo tamaño de anuncio (supongo que la tentación de poner anuncios menores se cancela por las posibles ofertas) y, aplicando una caída del 16% sobre las 442 páginas, entonces nos quedan 371 páginas. Como ves, con estos cálculos tenemos 29 páginas menos para este año. Entonces, ¿ha aumentado la gente que tiene teléfono? Pues, lo más probable es que sí, a parte de lo que Páginas haya podido hacer de autobombo para rellenar huecos… Si me tuviera que mojar por alguna causa que justificara esas 29 páginas, diría que se debe a Internet: cada vez más la gente está enganchada a la red y, por tanto, al teléfono en casa.

Otra forma de cálculo para tener lo mismo es dividir el número de páginas de las Páginas Amarillas del 2010 entre las del 2009 y multiplicar esa cantidad por el número de páginas de las Páginas Blancas de 2009. Tendría que salirnos, más o menos, el número de páginas de las Páginas Blancas de este año. Si lo hacemos, nos salen: 388 páginas… O sea, más o menos confirma que la caída en las Páginas Blancas se debe a los anunciantes; quizás, la diferencia respecto de las 371 páginas que hemos calculado antes se debe a que una empresa prefiere anunciarse antes en las Páginas Amarillas que en las Blancas y, puestos a ahorrar gastos, prescindir antes de anunciarse en las Blancas.

E=pan·jamón^2

24 Noviembre, 2009

Resulta que cuando llega el invierno, el jamón me saca de más de un apuro, o sea, lo mismo que digo del tomate durante el verano. Así, la pata del gorrino la tengo pensada para esas veces en las que no sé ni que cenar, o en las que ni siquiera me apetece abrir el microondas para calentar algún congelado, o, simplemente, en las que pienso que me toca un homenaje.

El otro día me hice con dos a precio de una, puesto que me enteré de una oferta en el Hipercor: una paletilla ibérica de bellota de unos 5.5kg más otra paletilla de recebo de unos 4.5kg por sesentainueve euros; creo que era una oferta buenísima puesto que la última paletilla que compré me vino a costar sesenta euros y era sólo de recebo. He empezado por la de bellota porque uno no sabe qué le va a pasar a mañana: si me pilla un toro –es un decir-, que me pille contento. Y del sabor, ¿qué te voy a contar? no llega a tener el de un jamón de bellota, pero es excelente.

Por último, haciendo un símil con la ecuación de la energía de la teoría de la relatividad, he pensado que dos paletillas con pan ha de ser igual a la energía necesaria para pasar a lo grande los fríos del invierno… y si hiciera falta una tercera, entonces sería E=pan·jamón^3 y sucesivavente… (como ves, he supuesto que la felicidad que produce la paletilla es potencial y no lineal).  De todas formas, nadie me va a salvar de hacer la demostración experimental.

Entre castaños, helechos, uvas y chopos

13 Octubre, 2009

Sucede que tenemos un terrenillo perdido en la alpujarra. Allí puedes encontrarte con chopos bien criados, varios castaños medianejos, almendros de almendra amarga, un almecino, un par de granados jóvenes, una veintena de cepas de uva tinta (tempranillo, garnacha y cabernet-sauvignon), helechos, zarzas, matojos y hasta una fuente natural de agua ferruginosa. Todo suena a mucho, pero, no creas, la parcelita no es nada grande; sin embargo, pese al tamaño, está hecha unos zorros. Mi padre espera que yo le meta mano algún día, y yo también espero el día en el que me dé por desarrollar mi vena labriega que por ahora no le ha dado por salir. Hasta entonces, me conformaré con ir allá de muy tanto en tanto. Te dejo unas fotos de hace tres semanas.

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Oyendo Lost? de Coldplay.

Views from the afternoon

6 Octubre, 2009

Pues eso, la vista de un atardecer desde una de mis ventanas.

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Oyendo The Fixer y Got Some de Pearl Jam. ¡Vaya par de canciones!

Belief in the age of disbelief

21 Septiembre, 2009

Estaba el otro día ojeando una revista cultural, de ésas que vienen con algunos periódicos. La verdad es que no les preso demasiada antención, tanto, que sólo me dedico a mirar las fotos. Pero esta vez, aunque pasaba las páginas con rapidez, me detuve en la reproducción de un grabado. Simplemente me pareció genial. Se trataba de una de las láminas de Cyprien Gaillard que se exponen en el MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León). El grabado es el de un paisaje bucólico, como los que pudieron hacer, a principios del SXIX, los viajeros románticos ingleses, alemanes o franceses por los campos españoles (si puedes, léete el libro “Cosas de España” de Richard Ford que describe sus experiencias en España en 1830: hemos cambiado algo, pero el ajo lo seguimos usando como arma biológica para cualquier guiri y, si no, que se lo pergunten a Victoria Beckham, para quien “España huele a ajo”). Pero, aquí viene lo original, en mitad de ese paisaje idílico afloran enormes bloques de edificios -dignos de la costa mediterránea- que, curiosamente, a pesar de ser horrendos en realidad, en el grabado no desentonan y se muestran como si fueran templos.

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Niebla

15 Septiembre, 2009

La otra tarde cogí el coche para darme una vuelta por algunos pueblos del sur de Granada (Murtas, Albuñol…). Un amigo me comentó que me podía gustar. No por los pueblos en sí, que por lo visto no son nada del otro mundo, sino por el propio camino (él lo hizo en moto) y por las vistas que tiene: kilómetros y kilómetros de mar y de costas granadinas. Pues nada, manta, carretera y cámara con el objetivo de fotografiar una puesta de sol sobre el mar desde lo alto de una colina. Bajé a Órgiva y desde allí, subí y subí serpenteando por una carreterilla desierta que me llevó hasta la cresta de una montaña –en donde me habían dicho que estaba el paisaje-. Sin embargo, durante la subida, pronto apareció la niebla; así que de vistas, nada. No me pareció mal tampoco y, en cierto modo, hasta lo agradecí. Porque, en este lugar, más sólo que la una, bajé las ventanillas para notar el aire fresco y éste a su vez me hizo olvidar los calores que tenemos en la ciudad; lo hice, también, para que entraran la humedad de la nube y los olores de la tierra húmeda, de los hierbajos silvestres y de un mar que estaba cerca pero que no se podía ver.

La pantalla del GPS estaba llena eses que salían y entraban, con la flecha apuntando como loca de un lado para otro porque nunca había una dirección constante; y yo le decía al aparato que no se preocupase, que me daba igual si se equivocaba o no. Conducía a placer, cambiando de segunda a tercera cada dos por tres, sin música, puesto que el ronroneo del motor es más que suficiente en estos casos. En una de éstas vi a un perro de aguas, estupendo, solo, y también en mitad de la carretera. Nos saludamos y los dos seguimos a lo nuestro. Al rato me topé con la razón del chucho solitario: sus ovejas y el pastor, o sea, el dueño de las ovejas y del perro. ¡Cómo no!, todos en mitad de la carretera. El buen hombre me preguntó algo que no entendí y que supuse como la hora puesto que señaló con un dedo sucio su muñeca sucia. Son las ocho –le dije- y tanto él como sus ovejas y yo seguimos a lo nuestro -adiós, buenas tardes-. Anduve un poco más, hasta que pensé bien las cosas y me di la vuelta: total, con la niebla no se podía ver nada… Por eso, al rato volví a saludar al pastor y luego a su perro (si tuviera una casa con jardín y si tuviera menos escrúpulos, hubiera dejado al pastor sin perro). En total hice 160Km, tres fotos y el mar lo dejaré para la próxima.

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Oyendo White Shadows de Coldplay.

Caminando por Sierra Nevada

8 Septiembre, 2009

Éramos cuatro, la excursión duró dos jornadas por lo que tuvimos que pasar la noche al raso y a una altitud de unos 3000m. En total andamos unas 11h. De ellas, vendrían a ser unas 5h durante el primer día, o sea, unos 15Km (pasando de 2000m a 3000m de altura), con 20Kg a la espalda y desde el atardecer hasta más allá del ocaso, pero con linternas para caminar en la oscuridad. El segundo día pateamos el resto, 6h, o sea, unos 24Km (pasando de 3000m a 1300m), con menos peso sobre la espalda y desde el amanecer hasta el medio día.

Lo mejor de las dos jornadas fue el paisaje, tanto el terrestre como el extraterrestre. Lo digo, porque, sobre la tierra, el paisaje era espléndido, interminable y curiosamente marciano por la cantidad de montañas de piedra y de piedras que nos rodeaban. Aunque esa imagen monótona se rompía de vez en cuando a causa de los pocos neveros que aparecían durante el camino y, conforme se descendía en altitud, por las hierbas silvestres y el agua cristalina que daban algo de color sobre un fondo gris. En cuanto al paisaje extraterrestre, me refiero al cielo de noche, sin luna, y limpio de cualquier luz eléctrica parásita (permíteme que también considere la ausencia de luz como algo extraterrestre). Pasaron varias estrellas fugaces, puede que reminiscencias de las lágrimas de San Lorenzo, y la vía láctea ¡se podía ver! Galaxias y estrellas, y más estrellas y más galaxias, muchas con nombre, seguro que otras sin él y, aunque mi dedo y mi vista no supieran quién era quién, todas estaban allí haciéndose notar.

Lo que te diga, muy bonito, pero de dormir, nada de nada, por la falta de costumbre de hacerlo en un saco, por el frío (unos 5ºC), y por el pensamiento fugaz de unos zorros merodeando. A decir verdad, también rondaba una especie de araña bastante fea y bien criada, pero temía más el lametón de un zorro.

En cuanto a la forma física. El primer día no tuve problema alguno. En cambio, al final del segundo día, los tres o cuatro últimos kilómetros los hice cojeando porque mi rodilla derecha me dijo “hasta aquí hemos llegado, pedazo burro, burro, más que burro”; Ese día fue muy duro, porque bajar andando cansa mucho, para mí más que subir. Por eso, como había partes que tenían mucha pendiente, ésas las bajábamos corriendo para evitar cargar aún más a los músculos o para pasar rápido el mal trago o para hacer el tonto.

Nada, al final uno se rinde a lo que todo lo cura: tres cervezones bien helados cuando arribamos a la civilización y, luego, en casita; después hay que dormir 14h sin parar y reposar durante tres días las agujetas de las piernas. Aunque, menos mal, con la rodilla totalmente recuperada tras el sueño. Y tampoco he perdido uñas ni me han salido ampollas (lo uno y lo otro es raro en mí).

Como nota y como cosa pendiente por hacer en el futuro, puede que el próximo verano no esté mal hacer lo mismo que les he visto hacer a otros este año: Serían las cinco de la mañana; de pronto se oyeron las voces de tres o cuatro ciclistas rodando por una pista que pasaba a nuestra vera. Y es que recuerdo que ése era uno de los retos de mi época universitaria y que, quizás, con buen criterio no hice: una etapa nocturna en bici, ya fuera por el monte o por un desierto. Tiene que ser de noche, porque de día ya lo he hecho un par de veces, aunque esa sea otra historia que ya contaré.

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Ycomo allá arriba casi todo fueron piedras, me he acordado de una poesía de Juan Ramón Jiménez:

“El cielo pesa lo mismo
que una cantera de piedra.
Sobre la piedra del mundo
son de piedra las estrellas.

  ¡Esta enorme cargazón
de piedra encendida y yerta!
Piedras las estrellas todas,
piedras, piedra, piedras, piedra.

  Entre dos piedras camino,
me echo entre piedra y piedra;
piedras debajo del pecho
y encima de la cabeza.

  Y si quiero levantarlas,
me hiere la piedra eterna;
si piso desesperado,
sangro en la piedra terrena.

  ¡Qué dolor de alma, piedra;
carne, qué dolor de piedra;
qué cárcel la noche, piedra
cercada y cerca de piedra!

  Con tu piedra me amenazas,
destino de piedra y piedra.
Con tu piedra te daré
en tu corona de piedra”.

Oyendo Hardest Part de Coldplay.

Fotos del verano

4 Septiembre, 2009

Ea, como las canciones, este año han salido éstas de bichos y flores:

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El bicho palo

13 Julio, 2009

Es un insecto y a éste me lo encontré el otro día cuando descansaba tras una buena subida con la bici. Lo descubrí porque vi un movimiento raro entre unas briznas de paja, las observé mejor y allí estaba él, como quien no quiere la cosa, poniéndose moreno o acojonado de mi presencia. Era sorprendente el mimetismo de su figura con la propia hierba seca, llegando al extremo de sus alas que imitaban los trazos de una hoja despedazada por el sol. Le saqué una foto mala con el móvil pero te juro que se le puede distinguir allá abajo.

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Por lo demás, creo que el animal era una mantis. Pensando en ello, por su bien, espero que fuera una hembra y, si fuera macho, le desearía que aprovechara el tiempo todo lo que pudiera hasta el día que le dé por dejar descendencia.

Naturaleza sueca

19 Junio, 2009

Como en otras entradas antereiores, otra vez vuelven a sobrar las palabras. Quizás haya puesto demasiadas fotografías, algunas son muy parecidas, también de calidad variable, pero creo que todas merecen la pena.

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Y las flores, siempre las flores,

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