Resulta quer la silla del Ikea que tenía murió. Sin ir más lejos, se murió el día que la monté puesto que el tornillo del respaldo estaba desroscado y no hubo manera de colocar bien el ajuste. Por 50 Eur que me costó, me resigné y no me di el viaje a Sevilla para descambiarla. Me la comí con papas. Así que harto de una silla mala me he comprado ésta que, aunque no sea una grandísima maravilla, me gusta de diseño, es cómoda y, mejor aún, no se va a cascar por una mierda tornillo.

Oyendo success de Interpol. Muy buena, por cierto.
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