De Albert Camus, premio Nobel de literatura de 1957. Me ha gustado esta novela aunque no me ha entusiasmado. Es extraña, pero es a su vez interesante. La historia empieza en día en el que el protagonista recibe un telegrama que le informa sobre la muerte de su madre. El argumento va del día a día, contado en primera persona, de un tipo raro. Por eso, entramos en su mundo. Vemos cómo ve él las cosas, a la gente en sí según él. Nos damos cuenta de las costumbres impuestas y asumidas, de cómo se juzga negativamente a la gente cuando no se las sigue e, incluso, me parece que entran también en juego el existencialismo -por analizar el sentido de la vida- y algo del absurdo -porque el protagonista comete un asesinato sin sentido alguno (si es que alguno lo tiene) y porque no hace nada para evitar el patíbilo, sólo por ser fiel a sus principios-.
«Si bien qu’au bout de quelques semaines, je pouvais passer des heures, rien qu’à dénombrer ce qui se trouvait dans ma chambre. Ainsi, plus je réfléchissais et plus de choses méconnues et oubliées je sortais de ma mémoire. J’ai compris alors qu’un homme qui n’aurait vécu qu’un seul jour pourrait sans peine vivre cent ans dans une prison. Il aurait assez de souvenirs pour ne pas s’ennuyer. Dans un sens, c’était un avantage ».




