Madrid, año I

By Daniel

Pues sí, hoy hace un añito que llegué a Madrid. ¡Qué rápido pasa el tiempo! Frase, que no por haberla escuchado miles de veces, pierde su autenticidad.
 
¿Motivos que tuve para venir aquí? Casi al cien por cien fue por una apuesta profesional: hastío de mi puesto anterior porque quería aprender cosas nuevas que me pudieran hacer más versátil -y más atractivo mi CV- de cara al día en el que quisiera plantar definitivamente el culo en donde yo decidiera, claro-.

Resumiendo, para mí este año ha sido bueno para pocas cosas y no tanto para demasiadas. Si lo tuviera que definir con una palabra, ésta sería “duro”. Primero por las mudanzas que tanto odio. Segundo, porque apenas he disfrutado de fines de semana libres por un curso que estaba haciendo en Jaén -y que tuve hasta bien entrado el verano-. Tercero, principalmente a causa de lo anterior, anduve medio año con el tiempo como espada de Damocles para ser relativamente puntual –ahora ya no lo tengo que ser con nada-. Cuarto, por una economía que hace aguas pero que, menos mal, a veces me permite algún que otro capricho. Y quinto, paro, porque ya van demasiadas. Sí, el tiempo pasa rápido, circunstancia que ha sido una buena aliada durante este último año.

En fin, no me arrepiento del cambio porque, ya sea por “ley de vida” o para consolarme, hay que tener años duros para tener años suaves.

Escuchando I’m Alright (You Gotta Go There To Come Back) de Stereophonics.

Escribe un comentario